Windswept es un título desarrollado por Weatherfell (estudio indie que en realidad es una sola persona) y publicado por Top Hat Studios. Se trata de un plataformero 2D muy inspirado en grandes exponentes del género, especialmente aquellos que revolucionaron los noventas en pleno auge de la Super Nintendo.
El trailer de anuncio apareció durante el año 2021 y el desarrollo comenzó incluso antes de esta fecha. Mostraba una build del juego que está considerablemente lejos del producto final, y después de varios años de trabajo (más un exitoso Kickstarter), Windswept vio la luz del día este año.
Dentro de la escena de videojuegos indie, ha proliferado bastante el fenómeno de los “-likes“, proyectos hechos con el fin replicar las cualidades de franquicias existentes. Ya sea adaptando el mismo estilo audiovisual o la jugabilidad de su fuente de inspiración, cientos de estos títulos se han ganado un espacio en el mercado, transformándose en un caldo de cultivo de múltiples “microgéneros” (rogue, souls, metroidvania, la lista sigue).
Si bien varios de estos proyectos no aspiran a ser más que meros homenajes u oportunidades lucrativas, existen quienes se nutren de sus influencias para trabajar conceptos con potencial y ganarse un espacio en la industria, o derechamente en el corazón de su playerbase objetiva.
Windswept deja claras sus influencias desde el primer al último nivel del juego: la estructura de niveles y jugabilidad evocan de inmediato a Donkey Kong Country (1994) y sus dos secuelas en la Super Nintendo. Aquellos que sepan sobre plataformeros de dicha época se darán cuenta de otros guiños e inspiraciones repartidos a lo largo del juego pero, sin duda alguna, DKC es la piedra angular de este indie.

Una premisa así puede generar opiniones divididas, después de todo, ser derivativo no es una cualidad particularmente positiva. Sin embargo, Windswept demuestra ser un sólido juego de plataformas con un apartado audiovisual bien trabajado y una curva de dificultad un tanto irregular, pero merecedor del tiempo de cualquier entusiasta del género.
Marbles (el pato) y Checkers (la tortuga) fueron arrasados por una tormenta y necesitan encontrar el camino a casa. Cruzando más de cinco mundos y docenas de niveles, ambos deben enfrentarse a enemigos, obstáculos y jefes para volver a su hogar.

En línea con la tradición plataformera, están presentes los clásicos mundos de bosque, nieve, lava y similares, llenos de enemigos y trampas. Estos escenarios están ilustrados en un pixel art muy elaborado y colorido, bastante agradable en lo visual. Las animaciones son buenísimas en general, pero las de los personajes jugables son más que excelentes, con una fluidez sorprendente en sprites bastante pequeños.

Los controles son muy responsivos y rápidos, permitiendo un plataformeo muy orgánico y preciso. Marbles tiene la capacidad de planear (como Dixie Kong) y acumular velocidad con un giro cargado, mientras que Checkers tiene opciones de movimiento y freno de momentum con su caparazón.
Al igual que en su gran inspiración nintendera, puedes “rescatar” a tu compañero en el nivel y controlar a ambos como equipo. Juntos, pueden utilizar habilidades especiales que permiten navegar las etapas con mayor facilidad, y conseguir coleccionables que normalmente no serían posibles de obtener con una sola criatura.
El dúo del pato y la tortuga no son los únicos animales controlables: los “animal buddies”, monturas con habilidades especiales, aparecen en niveles específicos para asistir a los protagonistas a atravesar obstáculos diseñados en torno a sus mecánicas. Son casi equivalentes a los que salen en DKC, pero cada uno tiene un giro que le da un toque de identidad.


Los coleccionables funcionan casi de la misma forma que en la trilogía de Donkey Kong Country; existen múltiples “bonus” escondidos que premian con un token en forma de luna al completarlos, medallones con letras que arman una palabra (sí, así de igual), y las estrellas como el coleccionable más básico. Levantar la bandera de la meta hasta el tope también cuenta como un coleccionable en esta ocasión.

Las lunas son algunos de los items más importantes puesto que activan la base de Laamp, un aliado cuya casa está presente en todos los mundos. La servicial polilla no solo salvaguarda el nivel oculto de cada mundo; a cambio de cierta cantidad de estrellas, también tiene la capacidad de mostrar la ubicación de los coleccionables de cada nivel, crucial para quienes vayan por el 100%.
Las estrellas también son canjeables por figuras de colección, una adición bastante curiosa pero simpática. Casi todos los personajes son comprables, y es posible hacerles un “unboxing” para mirar todos los sprites y animaciones que estos tienen.


También existe un coleccionable muy escaso que solo aparece en ciertos niveles: los cartuchos. Son solo cinco en todo el juego, y desbloquean minijuegos estilo arcade en donde puedes controlar algunos enemigos comunes e intentar llegar a la meta o sacar el mejor puntaje. Lo más interesante de estos es lo creativo y bien diseñados que están, ya que los patrones y cualidades de los enemigos se implementan como mecánicas de juego.
Como mención adicional, hay tokens en forma de nube están en todos los niveles y tienen un propósito que se revela luego de terminar el juego.
En general, la cantidad de contenido que ofrece el juego a través de los coleccionables le agrega mucha rejugabilidad, incentivando al jugador a volver a cada nivel e ingeniárselas para obtener los bonus y tokens más rebuscados.

Un aspecto importante a destacar, muy presente en el último tercio del juego y (comprensiblemente) los niveles ocultos, es el incremento en la dificultad. En un comienzo, los desafíos se introducen de manera más gradual e incorporan nuevas mecánicas de manera intuitiva. Hasta allí, todo bien.
Con el paso de los niveles, es bien notorio cómo la dificultad sube y los reintentos se vuelven más frecuentes. Hay ocasiones donde los nuevos desafíos están bien muy pensados, pero otras en donde se nota una sobrecarga de elementos que quizás no eran tan necesarios, y tienden a entorpecer o dificultar innecesariamente algunos segmentos.
Esta peculiaridad se puede atribuir, tal vez, a una falta de playtesting con jugadores menos experimentados. O quizás a la capacidad de un dev de pasarse un nivel con facilidad, sin contar el hecho de que éste mismo lo diseñó y lo rejugó cientos de veces, disminuyendo la sensación de dificultad en su percepción.

En los niveles ocultos, por otro lado, el diseño de niveles se torna aún más hostil. A este punto, se requiere tener cierto dominio de las mecánicas para atravesar obstáculos (eso, o aprender a la mala después de morir mucho). Para bien o para mal, se nota un tanto la influencia de juegos más “kaizo” en ciertas secciones, donde hay poco espacio para respirar y el más mínimo mistiming de un salto significa la muerte.
Otro detalle relacionado a lo anterior (y esto está sujeto a cambios, por fortuna), es que en ciertas partes la cámara no ayuda lo suficiente en visualizar lo que viene, sobre todo en áreas verticales. Actualmente, hay algunos “saltos a ciegas” a los cuales les vendría bien un arreglo.

Todo esto, y la existencia de partes bastante obtusas, hacen que el juego no sea particularmente recomendable para jugadores casuales. Se nota que está hecho con los fans de los plataformeros clásicos en mente, pero no es para nada imposible si hay suficiente paciencia y ganas de perseverar.
Windswept cuenta con un modo multiplayer local para dos jugadores, tanto en tag-team (ambos controlando por turnos a los personajes) o de manera independiente y simultánea. Lamentablemente, en lanzamiento había varios bugs que no permitían disfrutar esta modalidad como se debería. El developer lanzó un parche con varios bugfixes y arreglos a este modo sin tardar mucho, lo cual demuestra que hay un compromiso post-lanzamiento y la expectativa de posibles mejoras adicionales al título.

Windswept es, para mí, un juego bastante satisfactorio como alguien que jugó exhaustivamente la trilogía original de DKC. Muchos pensarán que solo el hecho de ser un plataformero 2D con dos animales que saltan, ruedan y entran a bonuses es suficiente para considerarlo un símil, pero Windswept va mucho más allá al punto que me daba risa mientras lo jugaba: la responsividad de los controles, velocidades de saltos y caída, la mecánica del roll, los movimientos en equipo, el hitstop y todas esas minucias le dan una familiaridad muy especial.
Otros intentos de replicar la fórmula existen; ya sea la era SNES (Kaze and the Wild Masks) o los lanzamientos más modernos (Yooka Laylee and the Impossible Lair), entre otros. Es entendible que la visión de capturar la esencia de la franquicia varíe bastante entre estos, pero jugar Windswept y sentir esta fidelidad más cinestésica me hizo pensar que al fin alguien “entendió la tarea”. Es totalmente distinto en lo visual y sonoro, pero esto le da su propia identidad. Sería peor que intentase parecerse demasiado, supongo.

No lo recomendaría en lo absoluto para un jugador casual. Su escala de dificultad puede ser frustrante, y el verdadero castigo a falta de vidas es desgaste y pérdida de paciencia, lo cual puede llevar a muchos a tomar esos descansos temporales de los que nunca se regresa. El diseño de ciertos niveles es difícil al punto de no querer volver a tocarlos más, en vez de generar esas ganas de rejugarlos por gusto o para coleccionar todo.
Dicho todo esto, lo recomiendo a quienes disfruten de plataformeros duros y visualmente agradables. Y, sin lugar a dudas, recomiendo Windswept a cualquier entusiasta de la trilogía original de Donkey Kong Country. Son pocas las veces en que devs han querido elaborar un título así de inspirado en esta franquicia, y agradezco que Weatherfell haya salido con este sucedáneo tan bien logrado, probablemente el mejor hasta la fecha.

Windswept está disponible en Steam, Epic Games Store, Nintendo Switch, PS5, Xbox One y Series X
Lo bueno:
Controles responsivos, mucha libertad de movimiento y plataformeo impecable, con un vistoso estilo pixel art.
Lo malo:
La dificultad se torna irregular y el diseño obtuso en los niveles del late game.
Lo piola:
Es un juego sencillo, pero con mucho contenido y la duración justa. Sobre todas las cosas, es un homenaje con mucho corazón a Donkey Kong Country, y entiende muy bien los elementos más finos de su gameplay.






















