Hay juegos que en su momento pasaron completamente desapercibidos, atrapados entre lanzamientos más grandes o simplemente condenados por llegar tarde a una consola que ya estaba cerrando ciclo. Eso fue exactamente lo que ocurrió con Wizman’s World en Nintendo DS, un JRPG lanzado cuando la industria ya miraba hacia otro lado. Años después regresa como Wizman’s World Re:Try, una nueva oportunidad para una obra de culto que mezcla exploración clásica, combates por turnos y una obsesión casi enfermiza por la personalización.
Y aunque el paso del tiempo se nota en varios rincones, también deja claro que algunas ideas siguen siendo igual de atractivas hoy.
Un mundo en decadencia que depende de ti
La premisa es directa y sin muchas vueltas. El protagonista despierta sin recuerdos en un mundo donde la magia prácticamente desapareció y la civilización se encuentra al borde del colapso. Acompañado por distintas figuras que irán guiando la aventura, deberá restaurar el equilibrio mientras descubre su propio rol dentro de esta crisis.
No estamos frente a una narrativa revolucionaria, pero sí ante una historia que cumple con algo importante: mantener el interés mediante pequeños misterios constantes. El foco no está tanto en giros dramáticos, sino en la sensación de reconstruir un mundo que perdió su rumbo.

Los personajes secundarios también ayudan bastante. No todos tienen gran profundidad, pero sí suficiente carisma como para darle identidad a la aventura. El tono general recuerda a muchos RPG portátiles de antaño: simple en apariencia, pero sincero en lo que intenta transmitir.
Todo eso está bien, pero la sorpresa está en que en ciertos momentos del Dungeon deberás tomar una decisión, salvar a la persona o al mundo, te enfrentarás a ella en varias ocasiones y ahí es donde tendrás que tomar la decisión que consideres correcta para el lore del juego.
El corazón del juego está en crear, mejorar y experimentar
Donde Wizman’s World Re:Try realmente se diferencia es en sus sistemas. Este no es un JRPG donde simplemente subes de nivel y equipas la espada con mejor número. Aquí gran parte del progreso gira en torno a la creación y evolución de compañeros mágicos, la mejora de equipamiento y el manejo de materiales obtenidos explorando mazmorras.
Tus criaturas funcionan como aliados principales en batalla, y cada una puede desarrollarse de distintas formas. Puedes enfocarlas en daño bruto, soporte, resistencia o combinaciones más específicas. Esto convierte al juego en una experiencia donde probar builds y ajustar composiciones resulta casi tan importante como avanzar en la historia.

También hay crafting de armas, armaduras y objetos, con una cantidad de variables sorprendente para un título originalmente portátil. Hay momentos donde se siente más cercano a un dungeon crawler estratégico que a un JRPG tradicional, notarán muchísimas similitudes con muchos juegos de ATLUS, pero este juego tiene lo suyo.
Y eso es justamente lo mejor del juego: constantemente da la sensación de que siempre puedes optimizar algo más.
Combate clásico con buen ritmo
Las batallas son por turnos, rápidas y bastante claras visualmente. El sistema no busca reinventar la rueda, pero sí entregar suficiente profundidad gracias a las sinergias entre criaturas, estados alterados y debilidades elementales.
A medida que avanzas, preparar bien al equipo se vuelve fundamental. No basta con entrar a todo a fuerza bruta, especialmente contra jefes o zonas nuevas donde los enemigos castigan errores rápido.

También se agradece que la remasterización incorpore mejoras de calidad de vida: menús más cómodos, velocidad ajustable, interfaces más limpias y opciones modernas que reducen bastante la fricción del original.
Eso sí, sigue existiendo algo de grind. No es excesivo, pero quienes no disfruten repetir combates para conseguir materiales o fortalecer criaturas podrían cansarse antes de tiempo.
Mazmorras, farmeo y ese sabor portátil de otra época
Gran parte de la aventura transcurre explorando dungeons con estructura bastante clásica. Pasillos, enemigos visibles, cofres, rutas alternativas y progresión por capas. Aquí se nota con fuerza su ADN de Nintendo DS.
Para algunos será pura nostalgia. Para otros, diseño algo repetitivo.

No es un juego que impresione por variedad constante de escenarios o por set pieces espectaculares. Su gancho está más en la progresión jugable que en la exploración. Entrar a una zona peligrosa, reunir materiales raros, volver al pueblo y mejorar todo sigue siendo un loop sorprendentemente adictivo.
Una remasterización correcta, aunque modesta
Visualmente, Re:Try respeta mucho el material original. Hay mejoras evidentes en resolución, interfaz y limpieza general de sprites, pero no esperen una reinvención completa.
Los diseños conservan encanto, especialmente monstruos y retratos de personajes. El pixel art sigue funcionando bien y tiene personalidad. Sin embargo, algunos fondos y animaciones dejan claro que estamos ante una producción menor rescatando un título antiguo, no un remake total.
La música acompaña bastante bien, con melodías agradables y ese tono clásico de RPG portátil japonés. No necesariamente inolvidable, pero sí consistente con la aventura.
Un juego de nicho… y eso está bien
Wizman’s World Re:Try no intenta competir con los gigantes modernos del género. No tiene la escala narrativa de un gran AAA ni la espectacularidad visual de los RPG actuales. Lo suyo es otra cosa: sistemas profundos, progreso constante y ese placer muy específico de romper el juego a punta de planificación.
Es un título ideal para quienes disfrutan experimentar builds, criar compañeros, farmear materiales y optimizar equipos durante horas. Si entras esperando una aventura lineal y cinematográfica, quizás no conectes igual.
Pero si entiendes lo que propone, hay mucho valor aquí.
Una segunda oportunidad merecida
Hay algo valioso en rescatar juegos olvidados sin avergonzarse de lo que eran. Wizman’s World Re:Try no oculta sus raíces de Nintendo DS ni intenta disfrazarse de algo moderno a la fuerza. Prefiere mejorar lo necesario, conservar su identidad y dejar que sus sistemas hablen por sí solos.
Y funcionan.
No será el RPG más importante del año, pero sí uno de esos lanzamientos que recuerdan cuántas buenas ideas quedaron atrapadas en hardware antiguo esperando una nueva oportunidad.
Lo bueno:
- Sistema de personalización muy profundo y adictivo.
- Buen ritmo de combate con estrategia real.
- Loop de exploración, mejora y crafting muy satisfactorio.
- Excelente rescate de una joya perdida de DS.
Lo malo:
- Diseño de mazmorras algo repetitivo.
- La historia cumple, pero rara vez sorprende.
- Requiere grind en varios tramos.
- La mejora visual es correcta, no impactante.
Lo piola:
Un JRPG de otra época que vuelve sin complejos. Wizman’s World Re:Try no necesita ser gigante ni revolucionario: le basta con ofrecer sistemas entretenidos y ese encanto portátil que hoy está en plena resurrección.






















