Este juego es un milagro desde su concepción: una amalgama de conceptos que no te crees que funcione tan bien hasta que tienes el control en la mano. La estética, el estilo, la música y, por sobre todo, la jugabilidad. Me ha sido difícil abordar esta reseña porque hay tantas cosas que mencionar que no sé por dónde comenzar. Amantes de los trenes y las acrobacias, esto es Denshattack!, desarrollado por Undercoders (un estudio español) y distribuido por Fireshine. Disponible en Xbox Series, PlayStation 5, Switch 2 y PC mediante Steam.
Podría hablar de sus inspiraciones, muy marcadas por Jet Set Radio, Crazy Taxi y Tony Hawk, con una historia alocada sobre conductores de trenes que hacen trucos sobre las vías con sus máquinas y luchan por controlar territorios mediante estilo y velocidad. Pero, por sobre todo, destaca por una ambientación muy, pero MUY japonesa. Es de esos juegos donde el doblaje en japonés es obligatorio y, lo mejor de todo, cuenta con traducción al español latino.
Este juego es frenético, alocado, un subidón de azúcar que no te suelta. Tiene rondas intensas con la duración justa para que digas “una más y ya” y, cuando te quieres dar cuenta, se te hizo de noche. Además, su estética cel shading es atractiva a la par que limpia y clara para transmitir y comunicar los distintos elementos del escenario; cuando vas a toda velocidad, lo que menos quieres es perderte sobre a dónde ir o qué hacer antes de estrellar tu tren.

Historia
La historia nos sitúa en un futuro post-post-apocalíptico. Es decir, lo peor ya pasó y la humanidad está reconstruyendo su mundo. Como el nivel del agua ha subido y el aire en teoría ya no cumple con la calidad necesaria para ser respirable, ahí entran los conductores de trenes como el medio para conectar las distintas ciudades cúpula, circulando por las vías o incluso fuera de ellas, abriéndose camino a como dé lugar.
Pero desde el minuto uno nos dicen que nada de eso importa tanto, pues nos centraremos en Emi, nuestra protagonista: una repartidora de ramen que un día descubre, gracias a Fernando (un fotógrafo entusiasta de los trenes), que eso de hacer trucos sobre rieles es un “deporte”. Así se apunta para volverse una denshattacker y desafiar a los mejores. Toda esa historia de fondo sirve para justificar por qué hay vías de trenes en todas partes y su importancia para el mundo que han construido.
Así, Emi se abre camino desafiando a las bandas locales y labrándose una reputación. Es una protagonista desenfadada: no busca el dominio de territorios ni desafiar el status quo de las megacorporaciones (aunque para llamar la atención de las bandas muchas veces tendremos que causar destrozos en contra de la corporación Miraido, los antagonistas de fondo que amenazan con reemplazar a los Denshattackers con trenes de alta velocidad conducidos por IA). No, ella solo quiere competir, medirse contra los mejores y aprender todo lo que pueda sobre el submundo al que acaba de entrar.
El argumento tiene varios giros de guión: algunos predecibles y otros absurdamente alocados y extravagantes, pero siempre dentro de la lógica de su universo. Prefiero no revelar mucho para que vivan esos momentos en carne propia; solo diré que la imaginación de este estudio no tiene límites. Además, contamos con intermedios entre secuencias animadas, conversaciones y pausas ocasionales para profundizar en el lore del mundo y sus personajes.

Jugabilidad
Como ya dije, 67 niveles es una cantidad gigantesca de pistas divididas en:
- Zonas regulares
- Pistas de trucos
- Zonas semiabiertas (donde debes cumplir tareas en el orden que prefieras)
- Carreras contra otros trenes
- Batallas contra jefes
¿Cómo le hacen para no caer en la repetición? Porque cada zona se siente única, tanto en ambientación como en el diseño de su circuito. Hay desde pistas de transición que marcan tu llegada a una nueva región del mapa, hasta zonas ambientadas en ciudades, campos, poblados, puentes, costas, cavernas, selvas y un largo etcétera. No vas a parar de asombrarte con lo hermoso que luce todo, enriquecido con referencias a Japón y su cultura que puedes ir desbloqueando a medida que progresas. Sin olvidar que ciertos niveles cambian las mecánicas cuando tu tren interactúa con ciertos elementos del escenario, o que las batallas contra jefes me hacen decir: “Yo quiero de la que fumaron estos desarrolladores”, porque nuestros rivales no conducen simples trenes… es toda una “japonezada”, nunca mejor dicho.

Además, a medida que avanzas siempre habrá algo nuevo que desbloquear o aprender. Primero está el tutorial que te enseña a saltar, hacer trucos y cambiar de vía. Luego aprenderás a deslizarte y hacer equilibrio sobre carriles de un solo riel, seguido de cómo ir sobre las paredes, hacer el “double track drifting”, salirte de las vías o hasta “volar” (que en realidad son rieles arcoíris que solo puedes visualizar llenando la barra de estilo para abrir nuevas rutas o atajos).
Las pistas no son para nada lineales. Si bien la mayoría tiene un principio y un final con una ruta predefinida, el cómo llegar a la meta depende de ti: siempre hay atajos, desvíos y secretos, además de una serie de coleccionables:
- Latas de pintura: Para desbloquear cosméticos para tu tren.
- Carretes fotográficos: Para desbloquear fragmentos de lore que puedes revisar a modo de revista.
- Engranajes: Te permiten adquirir nuevos tipos de trenes, cada uno con sus ventajas y desventajas (como jugar más seguro a cambio de un menor puntaje, o incrementar tu multiplicador a cambio de penalizaciones más severas; también hay trenes que cambian tu estilo de juego para adaptarte al nivel en cuestión).
De hecho, aconsejo visitar la Trucopedia, una lista de maniobras que van desde cosas sencillas hasta liadas que parecen secuencias de comandos de juegos de pelea. Poco a poco te irás acostumbrando a medir los tiempos para ejecutarlos. Esto es necesario para sacar el mejor puntaje, pues si repites un mismo truco irá generando cada vez menos puntos; debes variar, combinar y apostar por las acrobacias más complejas. Ya le irás agarrando el truco para fluir con el juego.

Música
Siempre digo que no tengo un oído musical tan experto como para hacer un análisis profundamente sustentado sobre la calidad de un OST, pero debo hacer un apartado aquí porque la música tiene un papel importantísimo: el juego simplemente no sería lo mismo sin esa gloriosa banda sonora. Y no es para menos, pues tenemos a personalidades involucradas de la talla de:
- Tee Lopes (Sonic Mania)
- Richard Jacques (Sonic R, Jet Set Radio)
- Sean Bialo (Penny’s Big Breakaway)
- Takenobu Mitsuyoshi (Compositor y voz de Daytona USA —sí, el mismísimo que grita “GAME OVER YEAH!”— además de participar en varios títulos de SEGA)
- Shoji Meguro (Compositor histórico de la saga Persona)
- Ryo Nagamatsu (Wii Sports y otros juegos de Nintendo)
- Kohta Takahashi (Ridge Racer)
Entre muchos otros compositores, bandas y voces (como Ironmouse, que prestó su voz para un tema). Gente con verdadero pedigrí en la industria; seguro reconocerás sus melodías y sellos personales en varios de los temas que aderezan el juego. Este es un OST que aconsejo tener en tu lista de reproducción para escuchar en tu tiempo libre. Si estás metido en el mundo de la música de videojuegos, los créditos son algo que vas a mirar con mucha atención.

Dicho todo esto, sí tengo algunos reparos. Son detalles menores, pero espero que encuentren la forma de corregirlos en un futuro parche.
Como habrás visto en las imágenes, las vías son de color amarillo, una forma bastante intuitiva y fácil de reconocer por dónde ir. Asimismo, el juego te da pistas sutiles de hacia dónde va el recorrido mediante cambios puntuales de cámara para apreciar el paisaje. Eso es perfecto: buen diseño de niveles, nada intrusivo y fácil de entender, salvo por un pequeño detalle.
Como mencioné antes, los niveles tienen varios coleccionables repartidos. Si eres hábil puedes recogerlos todos de una pasada, pero la gran mayoría requiere tomar rutas alternas que te invitan a salirte del camino principal. El problema es que el juego te avisa mediante una pequeña señalética que, si no estás atento, pasará de largo. Ojalá pudieran hacer esas señales algo más grandes o llamativas, aunque siempre puedes rejugar el nivel para buscar lo que te dejaste. Además, a pesar de que el juego está lleno de indicaciones extradiegéticas que te avisan de curvas, bifurcaciones y peligros, a veces no son del todo claras o no dan el tiempo suficiente para reaccionar. Afortunadamente, es algo que irás dominando mediante la práctica y la repetición.

Conclusión
Por todo lo demás, es un juego redondo: una clase magistral en lo que a diseño de niveles y progresión se refiere. Es un título accesible que ni siquiera te pone barreras si solo vienes por la historia (puedes pasar los niveles haciendo el mínimo esfuerzo y seguir avanzando), pero donde el verdadero reto está en dominar las pistas. Es enormemente satisfactorio cuando consigues las tres medallas de oro. Llegará un punto en el que entres en ese estado zen conocido como “la zona” que pocos juegos consiguen (como Doom Eternal): te vuelves uno con el juego, tus manos responden casi por inercia y dejas fluir tu mente. Solo existes tú, tu tren y las vías; estas últimas ya no son limitaciones, son tus alas.

¿Lo recomiendo? ABSOLUTAMENTE SÍ. Lo tiene todo: jugabilidad, estilo visual y música. Este juego es un milagro del desarrollo con un desborde de talento descomunal, y más encima te lo venden a 20 dólares (10 lucas en chileno). ¿Qué estás esperando? Este juego necesita estar sí o sí en tu biblioteca.
Lo bueno:
- Apartado artístico, musical y jugabilidad, lo tiene todo
- Fácil de entrar, enseñándote cada mecánica a su tiempo, pero exigente de dominar.
- Su bajo precio para todo lo que ofrece.
Lo malo:
- Algunas señaléticas son poco visibles como para reaccionar a tiempo
- Ciertas secciones se sienten mas como prueba y error, dan poco tiempo de reacción.
- Uno que otro bug ocasional con la cámara, los cuales pueden ser corregidos en un futuro parche.
Lo piola:
Nunca imaginé que un juego hecho por un estudio español, con estética japonesa, sobre bandas que hacen trucos con trenes en un Japón despues del post-apocalipsis fuera tan atrapante. Mi GOTY personal de este año.






















