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Review – Ys X: Proud Nordics 

Luijaro

https://x.com/Luijaro

Febrero 18, 2026
Ys X: Proud Nordics
Ys X: Proud Nordics
DESARROLLADOR Nihon Falcom
GÉNERO Aventura, RPG
LANZAMIENTO 20/02/2026
PLATAFORMA REVIEW PC

Luego del lanzamiento de Ys X: Nordics, desde Nihon Falcom quedó la sensación de que aún había espacio para expandir y pulir algunos aspectos que habían quedado abiertos en la versión original. Y no es algo nuevo en la compañía: históricamente han sabido revisitar sus propios títulos para ofrecer ediciones más completas.

Dos años después, y a solo días de su estreno, llega Ys X: Proud Nordics, una versión que no solo promete mejorar la experiencia base, sino también añadir nuevo contenido pensado para extender la aventura hasta el nivel máximo y más allá. No se trata simplemente de un relanzamiento, sino de una revisión que busca afinar el combate, ampliar sistemas y darle mayor peso a ciertos elementos narrativos y de progresión.

Pero la gran pregunta es inevitable: ¿estamos ante el Ys X definitivo? ¿Logrará posicionarse dentro del Top de los mejores títulos de la saga?

Comienza la leyenda de Adol el Rojo

Como en cada entrega de la saga, Ys, Adol vuelve a enfrentarse a una nueva aventura. Sin embargo, esta vez el contexto es especialmente interesante. Mientras viaja rumbo a Celceta, su embarcación sufre un incidente en el Golfo de Obelia y es abordada por los Normanos, una tribu claramente inspirada en la cultura nórdica.

A partir de ahí, la historia da un giro clave: tras adquirir de forma misteriosa el poder del maná, Adol queda enlazado a Karja, princesa de los Normanos. Este vínculo no solo es mecánico, sino también narrativo, y se convierte en el motor principal del juego.

Ese es el puntapié inicial de una trama que explora tanto la situación actual del golfo como su pasado, profundiza en la historia personal de Karja y presenta la amenaza de los Grieg, entidades enigmáticas comandadas por una figura conocida como el Tridente. La narrativa se mueve entre el conflicto político, la tradición tribal y el misterio sobrenatural, manteniendo esa mezcla clásica de aventura y mitología que caracteriza a la franquicia.

En términos generales, la historia sigue la línea habitual de la saga: fuerte énfasis en las interacciones con los personajes y en la construcción de vínculos. Sin embargo, aquí hay una diferencia importante. Aunque contamos con un grupo de aliados que nos acompaña, la mayoría de los momentos clave giran en torno a Karja. Y eso funciona.

Karja es, personalmente, uno de los puntos más altos del juego. No cae en el arquetipo del personaje irritante ni excesivamente caricaturesco; su carácter se construye desde la tradición. Es orgullosa, directa y firme, pero ese orgullo nace de la cultura a la que pertenece. Su desarrollo está bien trabajado y su dinámica con Adol aporta tensión y crecimiento a la narrativa.

Porque sí, sabemos cómo funciona Adol. Sabemos que su valentía le permite superar lo imposible, pero también sabemos que su verdadera motivación es la aventura misma. Vive y muere por ella. En ese sentido, el juego no intenta reinventarlo, sino reafirmarlo.

La historia está llena de momentos clave y varios giros interesantes que mantienen el interés hasta el final. Aun así, en ciertos tramos me hubiera gustado una narrativa más directa, menos rodeos antes de llegar a los puntos centrales. No empaña la experiencia, pero sí la hace sentirse ligeramente más extensa de lo necesario en algunas secciones.

Es un 10 en combate

Ys X propone una evolución importante en su sistema de combate. Se aleja del esquema de grupo visto en entregas anteriores para centrarse exclusivamente en una dupla: Adol y Karja. Esta decisión no es menor, porque redefine completamente el ritmo y la estrategia de los enfrentamientos.

Ambos personajes se complementan muy bien. Adol es el principal generador de daño, rápido y agresivo, mientras que Karja cumple un rol más orientado a la ruptura de defensa y a la contención. Puedes alternar entre ellos en medio de los combos para extender cadenas, o atacar en modo dual para ejecutar acciones conjuntas. Cada uno cuenta con su propio set de habilidades especiales, pero también existe un repertorio de técnicas combinadas que premian el uso coordinado. El juego, en la mayoría de las situaciones, te incentiva a utilizar a ambos constantemente, aunque en ciertos momentos deberás arreglártelas con uno solo.

Eso es precisamente lo que más me gusta del sistema: logra sentirse fiel al espíritu clásico de la franquicia (más directo y enfocado) pero al mismo tiempo recoge aprendizajes de las entregas más modernas. Es una mezcla muy bien lograda entre tradición y evolución.

En cuanto a progresión, regresan las clásicas pociones de la saga y se suma la posibilidad de mejorar habilidades tanto individuales como duales como también un gran árbol de mejoras que aumentan los stats y nos dan habilidades nuevas Esto cobra especial relevancia en el tramo final, donde optimizar bien tu build puede marcar la diferencia frente a jefes particularmente exigentes.

Los enemigos, por su parte, son variados y presentan comportamientos distintos que obligan a leer bien la situación. El sistema de colores en sus ataques es clave: los ataques normales pueden bloquearse de forma individual para cargar un medidor que potencia el daño dual; los ataques rojos solo pueden bloquearse en modo conjunto; y los ataques azules son imbloqueables, por lo que esquivarlos en el momento justo activa una recarga ofensiva que permite contraatacar con fuerza. Entender estas reglas no es opcional, es esencial.

Muchas veces, ejecutar correctamente estas mecánicas desemboca en un ataque animado dual que inflige un daño considerable, especialmente útil en combates contra jefes. Además, varios enemigos cuentan con escudos que deben romperse primero mediante ataques con capacidad de ruptura antes de poder infligir daño real. Una vez quebrada la defensa, el enfoque pasa a bloquear inteligentemente para cargar el medidor y descargar las habilidades más potentes.

En conjunto, el sistema se siente como una evolución natural de lo aprendido en Ys IX, pero al reducir el número de personajes jugables se vuelve menos caótico y mucho más legible. Al inicio puede costar adaptarse, especialmente si vienes de la dinámica de grupo, pero una vez interiorizado el ritmo, el combate brilla con intensidad, particularmente en enfrentamientos contra jefes.

Y es importante advertirlo: esta profundidad también implica castigo. Los enemigos (y sobre todo los jefes)utilizan ataques devastadores que pueden eliminarte rápidamente si no dominas bien las mecánicas de bloqueo, ruptura y evasión. Hay patrones amplios, áreas de impacto poco indulgentes y momentos que exigen precisión absoluta. Pero, siendo sinceros, esa exigencia es parte del encanto de la saga. Sabemos que nos gusta.

El Ys plataformero

Quizás uno de los aspectos que más me sorprendió, y que más disfruté, es la incorporación de las antigüedades. Sabemos que Ys siempre ha combinado combate con puzles y desafíos de plataforma, pero aquí esas mecánicas se integran de forma mucho más orgánica al progreso.

A medida que desbloqueamos estas reliquias, el juego comienza a proponer retos diseñados específicamente en torno a su uso. Por ejemplo, contamos con un deslizador que permite desplazarnos a mayor velocidad y alcanzar zonas que antes parecían inaccesibles; una cuerda que no solo sirve para balancearnos entre estructuras, sino también para acercarnos rápidamente a ciertos enemigos; un modo de visión especial que revela rutas alternativas y cofres ocultos; e incluso la posibilidad de detener el tiempo en situaciones puntuales para resolver secciones más complejas.

Todo esto se traduce en un diseño de niveles dinámico, que constantemente pone a prueba tu precisión, lectura del entorno y dominio del movimiento. No se siente como un añadido superficial, sino como una capa adicional que enriquece la exploración y rompe la linealidad típica del género.

Ahora bien, esta misma libertad puede convertirse en un arma de doble filo. Al ofrecer tantas herramientas y rutas alternativas, en algunos tramos es posible optimizar tanto el recorrido que prácticamente puedes saltarte secciones completas y avanzar directo hacia los jefes. No necesariamente es algo negativo (de hecho, los speedrunners seguramente lo agradecerán) pero sí le resta un poco de tensión a ciertos segmentos si decides explotar al máximo el sistema.

Aun así, en conjunto, estas mecánicas terminan elevando el gameplay a uno de los puntos más sólidos del juego, combinando combate, movilidad y exploración en un equilibrio que pocas entregas anteriores habían logrado con tanta naturalidad.

Lo más cercano a Wind Waker que he visto

Otro aspecto importante que no había mencionado es la navegación. Al desarrollarse la historia en un archipiélago dentro del Golfo de Obelia, el viaje entre islas se realiza en barco, y honestamente no pudieron tomar una mejor decisión.

El mapa está lleno de islas, rutas opcionales y desafíos que convierten cada trayecto en algo más que un simple desplazamiento. No se trata solo de ir del punto A al punto B: en el camino encontrarás retos contrarreloj, combates navales sorprendentemente bien ejecutados y pequeñas misiones secundarias escondidas en los rincones más recónditos del golfo.

Las batallas marítimas, en particular, aportan una capa adicional de variedad. No reemplazan al combate principal, pero sí lo complementan con enfrentamientos más estratégicos y de mayor escala, dándole identidad propia a esta entrega. Además, la sensación de explorar libremente un mar lleno de secretos encaja perfectamente con el espíritu aventurero de la saga.

En conjunto, la navegación no se siente como un añadido circunstancial, sino como una extensión natural de la propuesta, reforzando esa idea de que Ys X apuesta por la exploración tanto como por el combate.

La musica no decepciona

En líneas generales, la música del juego sigue la misma intención que el resto de sus sistemas: ser un punto de encuentro entre lo clásico y lo moderno. Y no es un detalle menor, porque esta entrega está situada cronológicamente después de Ys II, lo que obligaba a mantener cierta coherencia tonal con los primeros capítulos de la saga.

Hay guiños claros al sonido más tradicional de Ys, con melodías enérgicas, guitarras protagonistas y ese ritmo inconfundible que siempre acompaña los combates. Al mismo tiempo, la producción se siente más actual, con arreglos más densos y una instrumentación que aporta épica en momentos clave.

Pero siendo honestos, tampoco hace falta analizarlo demasiado: la música en Ys rara vez falla. Es parte del ADN de la franquicia. Y aquí no es la excepción. Acompaña perfectamente tanto la exploración marítima como los enfrentamientos más intensos, reforzando esa sensación constante de aventura que define al juego.

El punto debil, los gráficos

A pesar de que el juego cuenta con diseños de personajes muy bien logrados (especialmente en lo que respecta a Adol y Karja) no puedo dejar de mencionar el apartado gráfico en lo que respecta a los escenarios. Y aquí es donde la experiencia se resiente un poco.

Los entornos, en muchos casos, parecen sacados de una generación anterior. Hay texturas simples, geometría poco detallada y una iluminación que no siempre logra disimular las limitaciones del motor. No es un desastre visual, pero sí transmite esa sensación de estar frente a algo más cercano a la era de PS3 que a estándares actuales.

Probablemente esto responda a una combinación de factores: presupuesto acotado y un motor que claramente ya está mostrando sus límites. Y lo más llamativo es que, si jugaste la versión original y este aspecto te molestó, Proud Nordics mejora ciertos detalles técnicos y de rendimiento, pero no transforma radicalmente el apartado visual de los escenarios. En ese sentido, sigue viéndose algo viejo.

Ahora bien, también es justo decir que el estilo artístico y la dirección compensan parcialmente estas carencias. El juego mantiene coherencia estética y, en movimiento, el dinamismo del combate ayuda a que estas limitaciones pasen a segundo plano. Pero están ahí, y es imposible ignorarlas.

Hablemos de Proud Nordics

Ha sido interesante repasar todos los aspectos base del juego, pero ahora toca hablar específicamente de lo que ofrece Ys X: Proud Nordics como versión mejorada.

Lo primero y más evidente es la inclusión de una historia adicional que complementa el contenido original. Y digo complementa porque no funciona como un epílogo tradicional que se activa tras el final, sino que se integra dentro del progreso principal. En determinado momento de la aventura accederemos a una isla misteriosa repleta de desafíos, enemigos ajustados a nuestro nivel y una estructura mucho más condensada, casi como una versión intensiva del propio juego: más plataformeo, más combate y jefes completamente nuevos.

El jefe final de este contenido extra está claramente pensado para jugadores que hayan optimizado todo al máximo, convirtiéndose en un verdadero desafío endgame.

Narrativamente no quiero profundizar demasiado porque es un arco breve, pero sí aporta elementos interesantes. Explica con mayor claridad el origen del sobrenombre de Adol y amplía la visión sobre el pasado de los Normanos con detalles que no estaban presentes en la versión original. No es una expansión gigantesca, pero sí añade contexto valioso.

En cuanto a nuevas mecánicas, se incorpora una antigüedad inédita que permite agarrar objetos, lanzarlos o colocarlos en el entorno. Sobre el papel suena interesante, pero en la práctica se siente algo extraña. Muchos escenarios no parecen estar diseñados específicamente para interactuar con estos objetos, lo que provoca que a veces queden atrapados en texturas o que el sistema pueda explotarse para acceder a zonas de manera poco intencionada. Nunca terminé de dominar del todo la mecánica, aunque tampoco es determinante para el progreso general.

Donde Proud Nordics realmente marca la diferencia es en los ajustes y mejoras al juego base. La dificultad ha sido recalibrada: los jefes ya no son tan permisivos y ahora presentan estadísticas más exigentes, lo que eleva la tensión en combates clave.

La exploración marítima también se beneficia bastante. Se agregan más rutas con aceleradores, nuevos desafíos contrarreloj y combates adicionales que hacen que el mar se sienta más vivo y menos vacío que en la versión original.

En progresión, ahora es posible mejorar aún más las habilidades y potenciar ciertos aspectos de las antigüedades, aumentando su efectividad o velocidad —como acelerar el deslizador para hacer los desplazamientos mucho más dinámicos— lo que impacta directamente en el ritmo del gameplay.

Finalmente, en el apartado técnico hay mejoras notables en consolas. El rendimiento es más estable y, en el caso de Nintendo Switch 2, incluso es posible alcanzar los 120 fps bajo determinadas configuraciones, lo que le da una fluidez que el original no tenía.

Ahora sí está perfecto

Después de analizar tanto el juego base como las mejoras de esta edición, la respuesta corta es sí: Ys X: Proud Nordics es, sin duda, la versión definitiva de esta entrega.

No reinventa la experiencia ni corrige por completo sus debilidades estructurales (los escenarios siguen siendo técnicamente modestos y el motor continúa mostrando sus límites) pero sí fortalece prácticamente todo lo demás. Ajusta la dificultad, expande el contenido con una isla adicional muy bien diseñada, mejora la exploración marítima, profundiza ligeramente en la historia y pule el rendimiento técnico.

Lo más importante es que refuerza aquello que ya hacía bien el original: su sistema de combate dual. Con jefes más exigentes y nuevas posibilidades de mejora, el gameplay brilla aún más y se siente más equilibrado. La navegación también gana peso, el mar se siente más activo y el progreso tiene mayor sentido gracias a las nuevas optimizaciones.

¿Entra en el Top histórico de la saga? Eso ya es más discutible. La franquicia Ys tiene entregas extremadamente fuertes, y aunque Ys X ahora se siente más completo y mejor estructurado, todavía arrastra ciertas limitaciones técnicas que le impiden alcanzar ese estatus indiscutido. Además, Felghana es insuperable.

Pero lo que sí es claro es esto: si vas a jugar Ys X, esta es la versión que debes elegir. Es más desafiante, más completa y más fluida. Y en una saga donde la aventura lo es todo, eso marca la diferencia.

Imagen review

Lo bueno:

El combate dual es una evolución brillante del sistema clásico, ahora más pulido y exigente. La exploración marítima gana profundidad, el contenido adicional aporta valor real y el rendimiento mejorado le da una fluidez que eleva toda la experiencia.

Lo malo:

Los escenarios siguen viéndose anticuados y el motor ya muestra claras limitaciones. La nueva antigüedad no termina de integrarse del todo bien al diseño de niveles.

Lo piola:

Ys X: Proud Nordics no reinventa la rueda, pero sí perfecciona lo que ya funcionaba. Es la versión definitiva de esta aventura y una muestra de cómo Nihon Falcom entiende cuándo vale la pena revisitar su propio trabajo para dejarlo más sólido que nunca.

Disponible en: Nintendo Switch 2, PC (Microsoft Windows), PlayStation 5

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